Escena 971

Vivo en Mallorca. Una isla del mar Mediterráneo que forma parte de las Islas Baleares. Esos cientos de kilómetros que nos separan de la Península son un mundo: desde tener a mis compitruenos de divulgación a un vuelo de distancia hasta la condena de tener que pillar un avión para, literalmente, casi cualquier cosa. Un coñazo, sí.

Pero la insularidad tiene un giro de guion interesante: cuando vives en una isla, habitas un ecosistema propio.

Aquí, aunque me pese, la escena cultural no juega en la misma liga que la de las grandes capitales, y eso trae sus frustraciones: menos visibilidad, recursos contados y menos puertas que tocar. Pero a cambio, tenemos una ¿ventaja? brutal: nos conocemos todos.

Por eso me hizo una ilusión especial que me invitaran a Escena 971. Últimamente estoy enganchado a este podcast porque hacen algo necesario: ponerle voz y alma a esas caras que te cruzas noche tras noche en las salas de conciertos o en las tiendas de discos. Están dibujando un mapa tremendo de nuestro ecosistema creativo, del prefijo que nos une. Además, joe, con una naturalidad de esas que no puede ser impostada; muchos podcasts dicen que buscan la «charla distendida», pero pocos lo consiguen de verdad.

En la charla pasamos por el menú habitual: divulgación científica, el reto de crear contenido desde una isla y cómo internet sirve de puente. Pero también hubo tiempo para hablar de metal, videojuegos y otras movidas tope tochas.

Un mol de gracias a Jaume y a Pablo, que me hicieron sentir como en casa y se pegan un currazo tremendo para revitalizar la escena. La Escena 971 ♥️.

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